Fighting! O cómo sufrir y soportar la incertidumbre
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Fighting! O cómo sufrir y soportar la incertidumbre

Te levantas por la mañana a tope de energía porque el mundo te vas a zampar. Consultas tu correo y descubres que “ese proyecto seguro” ya no llegará jamás. Te lamentas con lo que ha pasado y “un cliente que no contestaba” te trae la mega oportunidad. Todo ello mientras “la reunión clave del día” te acaban de cancelar.

“Corre o lucha” es lo que siempre han dicho los sabios del lugar, cuando a una amenaza te tienes que enfrentar.

“¡Corre, corre!” nos dice nuestro instinto, y huye de la incertidumbre pero ya. Como deporte no está mal, pero dudo sinceramente que hoy en día exista ese lugar.

Los profesionales te dirán: “¡No luches, la incertidumbre debes gestionar!” Y no les quito razón. Pero cuando lo escucho me quedo con cara de tontorrón pensando: “¡Claro, era eso! ¡Esa era la solución!”.

Todos sufrimos la incertidumbre

Mucho se habla de la montaña rusa del estilo de vida del emprendedor, de las subidas y bajadas, del éxito y del fracaso. Como si fuera algo que solo un emprendedor pueda experimentar o vivir.

Déjame que te cuente un secreto. Todos sufrimos la incertidumbre. Y si alguien te dice lo contrario, probablemente miente.

No será la primera vez que nos quedamos embobados mirando a nuestros héroes personales o profesionales, envidiando una vida idílica llena de paz y tranquilidad, donde todo es perfecto y las buenas nuevas simplemente llegan como por arte de magia.

Como sueño utópico no está mal, pero está muy lejos de la realidad. Una realidad tozuda que es capaz de sacudirnos varias veces a lo largo del día llevándonos sin control por una montaña inhumana de emociones opuestas.

¿Cómo nos enfrentamos a esta “tortura”?

¿Gestionar la incertidumbre?

La teoría dice que la incertidumbre se gestiona. Y con esa intención buscamos la receta mágica, la lista de claves que tras leerla nos otorgue un super poder con el que ya nada será igual.

Dejemos la épica e inyectémonos una dosis de realidad.

La incertidumbre no se gestiona, como mucho se soporta y eso ya es un éxito.

O al menos eso es lo que he experimentado en mi vida profesional. No hay fórmulas, no hay secretos. Solo la capacidad de aprender a vivir con ella siendo consciente de que cuando menos te lo esperes te sacudirá.

Aun así, dos son los mantras que me acompañan en esa batalla contra lo desconocido. No los leí en ningún libro. Son simplemente lecciones que he aprendido en un camino que como el de todos ha estado y está repleto de incertidumbre.

RELATIVIZA EL ÉXITO y EL FRACASO

Si me dejara llevar emocionalmente por las “buenas” o “malas” noticias no hubiera durado ni dos telediarios en esto.

Es más, creo que es humanamente imposible soportar tantas idas y venidas en un mismo día. Así que si la montaña rusa está llena de subidas y bajadas, ¿por qué no tratamos de allanar emocionalmente el camino?

Y es esta una de las primeras lecciones que aprendí en mi lucha contra la incertidumbre:

Relativiza el éxito y el fracaso. Porque ni eres tan bueno cuando “lo petas”, ni “un looser” cuando las cosas no van bien.

Una frase que sin duda me digo muchas veces a lo largo del día y que se traduce en:

Celebra los logros cuando triunfes pero jamás te coloques en el Olimpo como resultado de uno de ellos. Eso sí, nunca dejes de celebrarlos porque todos tienen valor y son importantes. ¡Todos!

No te fustigues cuando “la cagues” y acepta que “la vas a cagar”No sirve de nada quedarse en la cuneta lamentándose. Cuanto antes “te pongas las pilas” y definas un plan, antes lo podrás poner en acción y quizás con él te recuperarás.

LA LÍNEA DE META NO EXISTE

No sé si fue por mi formación o como resultado de un proceso natural, pero debo reconocer que durante muchos años siempre tenía la mirada puesta en una meta. Era capaz de visualizarla, preciosa, idílica, emocionante, llena de luz y de éxito.

Algo que por otra parte me frustraba enormemente porque NUNCA era capaz de llegar a ella. Y no por no alcanzar mis objetivos, sino más bien porque cuando los cumplía la meta se desplazaba de nuevo hacia delante. ¡Vaya faena eh!

De ello aprendí y sigo aprendiendo que,

Si vives esperando llegar a “la meta” te amargarás, porque la línea de meta simplemente no existe.

Desde entonces veo mi vida como un conjunto de pequeñas batallas. Una detrás de otra, totalmente enfocadas (foco foco foco), perfectamente alineadas.

Para mi es muy importante tener la capacidad de visualizarlas así para recordarme que el éxito no está en ser el primero o el mejor en la línea de llegada.

El éxito está en poder vivir y disfrutar cada día del estilo de vida que hemos elegido.

Quizás por ello cuando la incertidumbre me azota, paro y me hago una sola pregunta: ¿De verdad preferirías estar haciendo algo diferente a lo que te ha llevado aquí?

En mi caso la respuesta siempre es la misma: Fighting!

Fighting! Mi grito de guerra

En la firma de mis correos, al cerrar un evento o una conferencia o simplemente justo después de decir adiós.

En todas estas ocasiones me leerás o escucharás una expresión transmitida con energía, respeto y pasión: Fighting!

“Paitin” dicen los coreanos apretando los puños y moviéndolos rápidamente hacia el pecho. “Ganbatte” gritan los japoneses, “jiayou” los chinos, “forza” los italianos y un potente “vamos” los latinos.

Hace años tomé este grito de guerra como bandera, y a diferencia de lo que algunos puedan pensar, no para representar una batalla competitiva contra los demás o contra el mundo. Al contrario.

Fighting! es ser consciente de que vivimos rodeados de retos. Es recordarte en cada momento que con quien tienes que pelear para vencer esos retos es contra ti mismo.

Fighting! es mi manera de transmitir a la gente que me rodea que no están solos, que la batalla es igual para todos. Es obtener la fuerza y la energía para sufrir y soportar la incertidumbre continua que a TODOS nos toca vivir.

Fighting! es reconocer que este y no otro es el estilo de vida que quiero vivir. Un estilo alejado de las grandes victorias donde el éxito real está en ser capaces de disfrutar cada día del viaje con fuerza, con pasión y con honor.

Y no hay más…

Fighting!

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